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December 13
El Gordo de Navidad
Parece mentira que en una época como la Navidad, cuando se supone que tenemos que ser todos buenos y felices, empiece con algo que despierta nuestros más bajos instintos: la lotería. Sí, sí, no pongan esa cara.
Seguro que todos ustedes llevan lotería. Y, ¿por qué la compran?. Sean sinceros, ¿por ilusión?. No, por ilusión se compra un decimito. Los demás se compran por envidia. Por que no soportarían que les tocasen a los de su barrio y a ustedes no.
Miren ustedes, yo cuando compré el primero me dije: "Mira, a ver si salimos de pobres, si me toca lo repartiré con la familia, le daré un millón a mi hermana, le compraré el coche a mi cuñado, a Mariví un reloj de oro, y a mi suegra unos guantes de boxeo que le han hecho ilusión toda la vida".
Pero un día llegas al bar de debajo de tu casa y el camarero te dice:
-Tengo lotería, te lo digo porque todo el mundo ha comprado, tu verás lo que haces ¿eh?
Oye, que el tío te amenaza: y tú que no pensabas comprar, de pronto te imaginas el día de lotería con el bar lleno de gente brindando:
- A mí me ha tocado diez.
- A mí treinta.
Y que alguien te señala y dice:
- Mira, a ese le ofrecieron y no compró.
Eso te marcará para toda la vida. Ya pueden pasar años, que tu serás siempre "el pringao que no compró". Y hasta te imaginas a tu mujer pegándote la bronca:
-¡Desde luego, con la cantidad de horas que hechas en el bar y no comprar...Qué inútil que has sido toda tu vida.
Y claro, dices al camarero:
- Dame cuatro.
A partir de ese momento la envidia te hace coger toda la lotería que te ofrecen: la de la panadería, la de la oficina, la del hogar del pensionista... Y ahí no acaba la cosa: pierdes los escrúpulos y hasta tus principios. Si te ofrecen lotería del PP, tú, que siempre has sido de izquierdas, la compras. Y ahí tienes dos boletos con la gaviota en tu cartera, al lado del carnet de Comisiones. Y como toque, serías capaz de cantar la musiquilla:
"Tatán...tatán...tataratatán...". Y todo por la lotería. ¿Ven como saca nuestros peores instintos?.
Estás tan obsesionado con que te toque, que incluso crees en cosas de las que normalmente te ríes. Sale Aramis Fuster por la tele diciendo:
-Este año el gordo acabará en nueve, o en ocho, y hacedme el favor de sed muy felices...
Y compras uno. Luego sale Rappel:
-Mi tarot te ayuda, El Gordo va a acabar en seis.
Llama mi cuñada y dice que ha soñado que ha acabado en cinco. ¡Cago en diez! Y luego llama tu suegra:
-¿Habéis comprado un número donde las inundaciones del año pasado?
Y empiezas a mirar dónde fue la inundación más grave, que desde luego hace falta ser degenerado para ir a comprar donde hubo una desgracia:
-¿Y dice usted que el agua sólo les llegó al tejado? ¿Y que no hubo muertos? ¡Bah! Eso no es una inundación ni es nada...
Y luego, ya, el colmo. ¿Se han dado cuenta de que si la lotería es de otra ciudad nos parece que tiene mucho más valor? El que tiene te la ofrece como si fuera hachís:
- Tengo lotería de Ponferrada.
- ¿De Ponferrada? ¡No me digas! Pásame dos.
- Te paso uno por ser tú, pero no se lo digas a Rebolledo.
Eres tan canalla que piensas: "Como toque en Ponferrada, se va a enterar Rebolledo".
La cuestión es que aparecen tus peores instintos: "A mi hermana no tengo por qué darle nada. Y bien pensado, si mi cuñado quiere comprarse un coche, que ahorre...Y mi suegra, con unos guantes de cocina va que se mata".
Por fin llega el día del sorteo y por supuesto no te toca. Y encima tienes que aguantar la imágenes de la tele, que a los diez minutos te sacan a unos tíos en la puerta de un bar cogiéndose del cuello y saltando: "¡Oeee! ¡Oeee! ¡Oeeeee!¡Oeeeee!" De repente te fijas: "¡ jolin, si es Rebolledo! Ha tocado en su barrio y el tío no me ofreció. ¿Será desgraciado? Hace falta ser mala persona".
Pero lo que ya no puedo soportar es cuando sacan a uno que le han tocado cincuenta millones, que está como si nada:
- ¿Y usted qué va a hacer con el dinero?
- Yo nada, tapar agujeros...
¡Tapar agujeros! ¿Pero qué agujeros tendrá ese tío? Apagas la tele y te bajas al bar y nada más entrar te sueltan:
- No nos ha tocado nada, pero lo importante es que haya salud.
¡Pero eso faltaba! Que encima de que no me toca la lotería me atropelle un camión. ¿Será posible?
En fin, queridos, que más que desear que nos toque la lotería, lo que hay que desear es que no le toque a nadie cercano...

November 21 
Cuando nos enamoramos
Buenas noches. Quiero hablarles del amor, porque viniendo para acá me he encontrado a un amigo que se ha enamorado locamente, y está imbécil perdido.

Esto me ha hecho plantearme algunas cosas: ¿Ustedes no creen que debería existir una baja laboral por enamoramiento? ¿Acaso no te dan la baja cuando tienes depresión o cuando tienes estrés? Pues yo creo que si tú vas al médico y le enseñas un folio en el que has escrito cien veces "quiero a Marisa, quiero a Marisa, quiero a Marisa", está claro que estás enfermo y así no se puede trabajar.
Cuando estás enamorado no es sólo que te comportas como un idiota. Es que además piensas que eres especial, que las cosas que haces no las hace nadie más en el mundo. Aunque en realidad lo que haces es repetir las mismas tonterías que hacen todos los enamorados.

Por ejemplo: el teléfono se convierte en el centro de tu vida, lo descuelgas cada cinco minutos para comprobar que hay línea. ¿Pero qué te crees? ¿Que te van a cortar la línea justo en el momento en el que te tiene que llamar ella? Hombre, los de Telefónica tienen mala leche, pero no tanto.
Cuando por fin te llama te da un vuelco el corazón
y te dispones a tener una conversación muy profunda:
- ¿Qué haces?
- Nada.
Y así, dos horas de conversación profunda y otras dos para colgar:
- Bueno, pues cuelga.
- No, cuelga tú.
- Tú primero.
- No, tú.
- Contamos tres y colgamos los dos a la vez.
- Uno, dos y tres.
Y si cuelga ella, te quedas jodido y piensas que tú la quieres más.
Y la vuelves a llamar:
- Oye, me has colgado.
- ¿Pero no has dicho que contáramos hasta tres?
- Sí, pero no tan rápido.
Todo cambia cuando estás enamorado. Tu escala de valores varía radicalmente. Por ejemplo, antes, el domingo se lo dedicabas al fútbol. Ahora te vas a comer con ella y la sobremesa se prolonga... Tú la miras, ella te mira, la coges de la mano las seis de la tarde. Pero, por mucho que la quieras, eres un hombre. Y hay un momento en el no puedes más y te levantas: "Voy al servicio. No te vayas ¿eh?"
Y en cuanto no te vea , agarras al camarero y le dices "¿Eh, como va el Madrid tío?" Y con eso te quedas, porque cuando llegas al coche no puedes poner Carrusel Deportivo. No señor, estás enamorado. Hay que poner musiquita romántica. Una cinta que te has grabado especialmente para esa noche y que en un alarde de originalidad le has puesto el título de "Lentas".
Por cierto, el coche es uno de los sitios donde más se nota lo tonto que te has vuelto con esto del amor, porque por primera vez, en lugar de desear que se ponga en verde, quieres que cambien a rojo para darle un beso: "Uy rojo, muá".

Tampoco te importa que te piten cuando se pone verde, porque te sientes superior. Le haces una sonrisita a tu pareja y sigues. Y no te queda más remedio que volverte fino. Cuando estás enamorado practicas mucho el conocido deporte de aguantarte los pedos. ¡Pedos delante de ella ni uno! Ni en el cuarto de baño, ni en la cama, ni en ningún sitio. Y en cuanto bajas a la calle y te diriges al coche. "Brrrrrr". Vas a propulsión.
Cuando estás enamorado te comportas como un imbécil ya desde el primer momento en que la ves. Por ejemplo, si te enamoras de una chica en la biblioteca, en seguida se pone en marcha el juego de las miraditas...
Lees una línea, y la miras, pasas la página, y la miras, buscas un pañuelo, y la miras, te suenas los mocos y la miras... Y a veces, sencillamente la miras...
Y es que no te atreves a acercarte...
Te puedes tirar meses buscando esa frase que hará que ella caiga rendida a tus pies. Un día, por fin, la encuentras...: "Me acercaré y le diré...: Perdona ¿Te importaría no ser tan guapa, es que no puedo concentrarme en el libro". Entonces te levantas, vas hacia ella... pero cuando te acercas sólo eres capaz de decir: "¿Me dejas un boli? Es que se me ha gastado".
Si te enamoras de una chica de fuera al separaros prometéis escribiros; y ella ya lo creo que te escribe. ¡Cartas de diez folios!... Pero te cuenta cosas de su vida en Ourense que a ti no te interesan para nada...
"Hola Paco, estoy en Ourense, está lloviendo... Acabo de llegar de clase de inglés, y estoy más aburrida... aunque el profesor es muy majo, es canadiense y lleva gafas" ¿Y a mi qué? Y de repente te pone: "Paco, tengo que dejar de escribir porque llegó mi madre" Y en la línea de abajo "Ya he vuelto, como te iba diciendo, lleva gafas..." Pues vale...
Sin embargo, nosotros cuando escribimos una carta vamos al grano: "Hola Petra: estoy necesitado... Atentamente Gabino". Y ya está.
En fin, que me voy a pedir la baja porque he visto a una chica en la tercera fila y creo que estoy empezando a enfermar. Buenas noches.

*monologo tomado del club de la comedia ...Gabino Diego October 25 Que estres nada mas verme al espejo y veo estos pelos, que ni están largos ni están cortos, y ya no sabes que hacerles...ayer una amiga me paso algo y cuando me puse a mirar leí esto jaja y claro, en estos días en los que mi pelo va a su bola, pues una se plantea el ir a la peluquería para ver si hay remedio... pero después de leer esto jajaja no se no se
Las peluquerías 
¿Se imaginan que van a por el periódico y dicen:
- ¿ Me da el País?
Y el quiosquero les contesta:
- No, le voy a dar el Supertele... y este paquete de chicles de menta.
O que cogen un taxi:
- A la plaza de las Ventas, por favor.
Y el taxista les diga:
- No, le voy a llevar al Santiago Bernabéu, que a usted le pega ser del Madrid.

¡Pues eso es una peluquería! Un sitio donde pides una cosa, y el peluquero hace lo que le da la gana. Por esta razón, lo primero que haces cuando sales de la peluquería es buscar un espejo y ponerte el pelo "a tu manera". Y digo yo, entonces, ¿para qué vas?
Yo creo que la peluquería es un sitio del que hay que desconfiar, porque todo te lo hacen por la espalda. Es curioso: engordas, te deprimes, estás celosa, y en vez de fugarte con Pierce Brosnan que es lo que deberíamos hacer todas, te vas a la peluquería, y le dices al peluquero:
- Córtame el pelo por aquí. Quiero un cambio de imagen radical.
Y ya lo creo que te cambia de imagen. Te deja como si hubieras metido la cabeza en una freidora. Te ves tan horrible que se te olvida la depresión que tenías, y te agarras otra. O sea, que en la peluquería no te quitan la depresión, simplemente te la cambian de sitio.

Y de ahí su éxito. En una peluquería, a los cinco minutos ya te han convertido en un adefesio, para que se te olviden las penas que traías. Te ves sentada enfrente de un espejo, en babero, embadurnada, con chorretones de tinte resbalándote lentamente por la cara colorada, la cabeza envuelta en papel albal y oliendo a huevo podrido. Y piensas: "Solo falta que me salga un alien de la tripa, joder".
Estás hecha un espantajo, y es el momento en que la peluquera se aprovecha de ti para ponerte todavía más potingues. La técnica utilizada es la siguiente: primero, un poco de peloteo:
- Tienes una pestaña preciosa.
- ¿Ah si? Muchas gracias.
Y luego te mete la cuña:
- Sí, son preciosas, lastima que...
- ¿Lástima que qué?????
- Que tengas el pelo tan pobre y apagado.
- ¿Pobre y apagado? ¡Que horror! ¿Y qué puedo hacer?
Y entonces te la coloca:
- Pues mira, por solo diecisiete mil pesetas, te voy a poner un tratamiento de colágeno de placenta de foca que veras como te quedas. ¡Diecisiete mil pesetas! Te dan ganas de decirle: "Oye, ¿y por qué no me estropeas las pestañas, que me saldría mas barato?"

Pero eres incapaz de negarte. Yo creo que con tanto olor a laca, te pillas un colocón de miedo, y por eso dices a todo que sí:
- Te voy a hacer unas mechas.
Y tu:
- Vale.
¡Desde luego hay que ver que obsesión tienen todas las peluqueras con hacerte mechas! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que una mujer entre en una peluquería y no salga rubia con mechas. Aunque sea rubia, también sale rubia con mechas.
Que esto es otro truco de las peluquerías para hacerte clienta de por vida. Una vez que te tiñes, ya estas condenada a seguir acudiendo de por vida, para no desteñirte, porque en las peluquerías nada es permanente, ni siquiera la permanente es permanente.
A veces vas a la peluquería con un recorte de una revista para que te corten el pelo como a Meg Ryan. En realidad no quieres el pelo de Meg Ryan, quieres la cara de Meg Ryan, el cuerpo de Meg Ryan, el dinero de Meg Ryan... Y entonces las peluqueras se tienen que buscar la vida para explicarte que, con esos 4 pelos cabreados que te quedan, y que además te nacen en la coronilla, es imposible lograr un flequillo espeso, y que lo más que pueden hacerte es el moño de Betty Misiego.
Pero lo peor es cuando la peluquera termina contigo y te miras al espejo. Te ves rara, como con cara de asustada, y vuelves a casa escondiéndote en los portales, para que no te vea nadie conocido. Y como necesitas que alguien te diga que te queda bien, le preguntas a tu marido:
- Cariño, ¿te gusta?
- ¿Qué es lo que me tiene que gustar?
- Pues el pelo.
- Ah, el pelo. Sí, sí, estás muy guapa... ¿Y cómo lo llevabas antes?
- Pues era skin head, no te jode. ¿Y tú? ¿Cómo llevabas antes el pelo? Antes por lo menos llevabas...

Total, que al final, tanto esfuerzo para nada. Porque él nunca lo nota... ¿saben lo que pienso hacer la próxima vez que me encuentre un poco depre y me entren ganas de meterme en una peluquería? Pues fugarme con Pierce Brosnan, a ver si de eso se da cuenta mi marido...
EsTA MaÑanA HE VisTO QuE yA SuPeRO las 3000 ViSItaS
JajAjaJA Me hIZo mUCha iLuSIoN....pON tu comentario...
October 22 Hace un tiempo leí esto y me partía de la risa, pero el otro día, estaba yo sentada en mi sofá, leyendo un libro muy interesante, cuando empezó a llover y a tronar de una manera escandalosa la persona que me conoce un poco, sabe q me aterran los truenos, pues ahí estaba yo, acurrucada en mi sofá, medio envuelta en una manta, mirando hacia los lados, no me concentraba ni el libro, me vine al pc y nada...y sé , que estaréis pensando que con 31 años ya es hora de que no tenga miedo a esas cosas no? pero es que es superior a mi, no puedo evitarlo...así que nada jaja pase un ratito muy simpático, mi miedo y yo acurrucados en el sofá, intentando distraernos jaja así que esta mañana, pensé ( porque yo lo hago em )voy a escribir algo sobre el miedo, sobre las sensaciones que causa...el vello erizado, el sudor frío, el temblor...jajaja pero como no quería que nadie se asustara con mi descripción de ello jaja decidí colocar este monologo que explica jaja claramente esas reacciones que todos tenemos y digo todos porque aun no he conocido nadie que no las tenga, en una u otra medida...disfrutarla

"Relaciones estúpidas ante el miedo"
Qué malo es el miedo, ¿eh? Los seres humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con dignidad. No hay más que ver la cantidad de gilipolleces que hacemos cuando tenemos miedo.
Porque vamos a ver, tú estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño, ¿y qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que fa sábana es antibalas? ¿Que si viene un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja? ¡Hombre, por favor!¿ y cuando nos da por mirar debajo de la cama?¡Hombre, que ya tenemos una edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. ¿Se imaginan que un día nos encontrásemos a alguien debajo de la cama? ¿Qué le diríamos?:
-Buenas nocheeees... ¿Qué? Asesinando, ¿no? -A ver, hay que ganarse las lentejas. -¡Pero hombre de Dios! Salga de ahí que se va a quedar frío. Ande, suba, que va a coger asma con tanta pelusilla. Máteme en la cama, que estará más cómodo. Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario , que ya es el colmo. Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario? Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa, ¿cómo se va a meter un tío ahí dentro?.
Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, acojonao', en calzoncillos, y preguntas: -¿Hay alguien?. Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar?. Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la puerta del cuarto de baño, porque demás ya lo has registrado y,¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que, si hay alguien, te dé a gusto. iAy! Otra. Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuese Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonado. ¿Qué haces? Lo normal, protegerte: te agarras a la asita de plástico que hay encima de la puerta. Ya se puede estampar si quiere, que tú vas cogido a la asita...
En esta situación, las madres lo que hacen es que se agarran al bolso y se lo ponen delante, como si fuera un airbag.
¿Y cuando vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo que se te ocurre? Quitar los pies de los pedales. ¡Muy bien, muy inteligente! Cuando te des controlas del todo, sueltas también las manos del manillar. Eso es. Pero ¿qué crees que va a pasar?. ¿Que vas a salir volando como E. T.?
Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. Y es que el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra: tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o en si habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes tú muy bien! Eso es, da más datos. Lanza una bengala.
¿ y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te va a atracar? Pues te cambias de acera. Seguro que si es un atracador, pensará: «Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, qué nochecita llevo».
Pero ¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa, que los atracadores sólo atracan en la acera de los pares? ¡Ay!
El otro día iba en el ascensor con una mujer a la que no conocía de nada y de repente el ascensor hizo un extraño: «Brramb». ¿Y qué hizo la señora? ¡Agarrarse a mí! Es una reacción típica de las mujeres. Deben de pensar que los hombres no caemos cuando se descuelga un ascensor.
No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta. Una de ellas es temblar. Si por ejemplo hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta,el hombre no tiene problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un móvil en posición vibrador.
Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un coche hacia ti y está a punto de atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.
Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén ¿qué se te ocurre? Gritar. Te pones a gritar como un loco: -¡¡Que se me queman los huevos!! y si viene otra persona, se une a ti con sus gritos: -¡Que se te queman los huevos! Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos? ¡Hombre, por favor! Y luego está lo de cargase de miedo. ¿Habrá algo más estúpido y mas inútil que cagarse de miedo? Bueno, SI, morirse de miedo. Ahora, eso sí, ¡Que me esperen muchos años!
Jajaja disfruta y riete un poquito de tus miedos, y recuerda que todos los tenemos, desde el mas "fragil" al mas "duro"
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